I wore my black and white dress to the birthday massacre
Hoy, 31 de enero de 2007, Maitrian Land cumple cinco años. Y cómo hemos cambiado desde entonces...
Esta web, aparte de que con el boom de los blogs (hace un par de años) comencé a escribir menos por eso de que odio hacer cosas "que se llevan" o están de moda. Cuando empecé sólo éramos unos pocos y nadie sabía qué demonios era eso de un blog o por qué narices se nos podría ocurrir soltar nuestras vidas en una página de internet xDDD Ahora sólo eres "uno más" y hay quien se permite el lujo de mirarte por encima del hombro. Pues bueno.
En realidad, creo que tener un blog me ha ayudado en muchas cosas. No sólo a conocer a muchísima gente maravillosa, sino que me ha permitido escribir un poquito. Darme a conocer a través de palabras, que tanto me gusta utilizarlas. También, creo, me ha ayudado a ver un poquito mi evolución (ay, me da que esa va a ser la palabra del 2007) cuando rastreo archivos, por mucho que antes escribiera varias veces al día y ahora como mucho un par de veces al mes. La gente cambia, chicos, y yo lo he hecho... y de qué modo. Con este blog habéis presenciado toda mi carrera universitaria desde sus inicios, mis fluctuaciones amorosas, mis cambios de carácter... todo eso se nota en el modo de escribir. Antes escribía más frivolidades y, también, me censuraba menos. Ahora intento ser un poco más profunda e introspectiva (para frivolidades ya tengo el LJ xD), más seria. Más yo, en definitiva. ¿Lo estoy consiguiendo? Supongo que eso sólo lo podrán decir las personas que verdaderamente me conocen (y se pueden contar con los dedos de una mano, a lo sumo con las dos).
Supongo que gracias a Maitrian Land he conseguido abrirme un poco más al mundo, que lo necesitaba. Al menos, ahora que recuerdo a la chica recluida en su mundo e incapaz de hablar de sus cosas que era yo con 17 o 18 años, me sorprende el modo en que es posible modificar ciertas pautas de comportamiento. Que cuando estamos en la edad del pavo todo nos parece un pozo, un infierno del que es imposible salir... qué tontería. Qué tontería más grande. Si algo he aprendido al releer los archivos es que, por muy mal que lo pases en un momento dado, absolutamente todo es superable (menos la muerte, claro). Todo.
(Aunque he de confesar que hay cosas que no cambiarán jamás, como mis pintas friki-popimochis que ya tienen estilo propio y por las que mi madre sigue amenazando con prenderle fuego a mi armario xDDDDDDD).
Tengo la sensación de que mis últimos posts son una copia repetida una y otra vez. No dejo de hablar de lo mismo, pero es que es un tema recurrente en mi cerebro (junto a la textología contrastiva, pero eso es otro tema que trataré cuando la tesina la tenga más adelantada xDDD). Me gustaría que pasaran otros cinco años y este blog siguiera por aquí (... con un diseño diferente, COF xD Venga, que al igual os sorprendo dentro de poco, que hoy he abierto mi carpeta de diseños y hay algunos bastante salvables :P). No lo sé. No sé lo que sucederá dentro de cinco años ni si estaré para celebrar el décimo aniversario de ML (con 28 años... Oo). Tampoco sé si mi vida o mi modo de pensar habrán variado, si todo lo que estoy escribiendo ahora me parecerán gilipolleces o si vosotros, los que estáis ahora, seguiréis a mi lado.
Hay cosas en las que, simplemente, no me apetece pensar. Así que limitémonos a celebrar este cumpleaños (yo pienso hacerlo este finde ;P). Pasad, poneos cómodos. Hay tarta de chocolate con velas y gorritos de colores para todos. Y ron miel. Porque siempre nos quedará el ron miel... ¿verdad? :)
Then we wished them all a happy birthday We kissed them all goodnight. Now he chases me to my room, chases me to my room, chases me In my black and red dress
A veces me temo a mí misma cuando comienzan mis etapas cíclicas de escuchar Nine Inch Nails sin parar. El 90% de las ocasiones se debe a algún catalizador que me empuja a expulsar al exterior lo que lleve dentro (ya sea incredulidad, rabia o tristeza). Siempre he creido que la música es el mejor medio para expulsar los demonios interiores (sí, de esos que no se ven pero anda que no dan la lata) cuando no se puede recurrir a nadie en ese momento. Y Trent es sabio, tan sabio que siempre tiene algo que decirme en sus canciones, algo con lo que me sienta identificada en ese momento y, para variar, la catarsis es mayúscula. Tengo la impresión de que uso esa palabra a menudo últimamente... La cuestión es que cuando estoy así y no soy capaz de definir con palabras cómo me siento, sólo tengo que recurrir a las letras de Trent y ahí está, sutilmente explicado con palabras que tan sólo él sabe escoger.
La cuestión es que, a pesar de estos momentos cíclicos (y a veces necesarios) voy a seguir a rajatabla con los propósitos de año nuevo que me hice hace unos días. A ellos les voy a añadir uno enormemente importante y que aún no puedo creer que haya olvidado, y precisamente tiene que ver con ese verbo: No olvidarme de quién soy ni de lo que soy. Es decir, que sólo yo y aquellas personas que verdaderamente me conocen pueden definirme, y nadie más será capaz de hacerlo. Tampoco olvidarme de quiénes sois vosotros ni de lo que significáis para mí. Esas personas que están a mi lado, y que afortunadamente son muchas, que me apoyan más allá de mi testarudez, mis lacras, incluso el pozoño que a veces se me inunda por estupideces. Que ya basta de tanto cristal interponiéndose como una barrera, tanto creerme lo malo e ignorar lo bueno que tengáis que decir de mí. Es un defecto que desgraciadamente tengo y que voy a arrasar de una vez por todas.
Todo esto, por supuesto, se debe a que releo el último post de mi nunca suficientemente mencionada Deira, y me emociono hasta límites insospechados. Porque tiene razón, que hay que quererse más, confiar en nuestras propias capacidades y también, por supuesto, dejarnos querer un poquito más. No es tan grande el esfuerzo. El resto de la humanidad, simplemente, no debe tener tanta importancia. Ya va siendo hora de que pensemos un poco más en nosotros mismos y en lo que podemos hacer para que el resto de las personas que nos importan brillen. Porque yo tiendo a medir a las personas por la luz de sus almas y ¿sabéis qué? como sigáis así entre todos me vais a dejar ciega :)
Post lacrimógeno de las 4 y media de la mañana que me apetecía vomitar aquí porque ya iba siendo hora de volver a las viejas costumbres. Aunque Blogger a veces no me quiera y me obligue a meterme con una cuenta nueva que no entiendo.
El 2007 va a ser nuestro año y nada ni nadie va a impedírnoslo, amores :)