Demasiadas horas de sueño perdidas prácticamente en contra de mi voluntad. New Order resuena a gritos en mis tímpanos mientras me arrastro palabra tras palabra de esta larga hilera de sustantivos que tengo que revisar, y no hago más que decirme a mí misma que en su lugar debería estar escuchando Depeche Mode (que por algo es hoy el concierto). Pero no quiero, no tengo ganas, es como si me obligara a mí misma a no hacerlo, y en su lugar dormito dejando las horas pasar, ansiando que llegue el momento de volver a casa y esconderme entre las sábanas hasta que tenga que plantarme en la plaza de toros.
Pero sé perfectamente que esta noche todo habrá vuelto a su cauce, y que a las 10 de la noche habré olvidado al sueño y a las neuras, y saltaré con I just can't get enough, zorrearé con Personal Jesus y lloraré con Enjoy the Silence. Y luego seguiré adelante, siempre adelante, porque el tiempo se me está escapando de las manos y el pasado cercano es ahora mismo una nebulosa de imágenes inconexas: Queer as Folk tirada en el sofá, sorbete de limón con soda en el Ben & Jerry's, atardeceres en los Carvajales, perderme en el Realejo, un kimono negro en mi armario, y la extraña sensación de que estoy llegando a la cúspide de mi metamorfosis (kafkiana o no) y que ahora sólo queda tomar la última-gran-decisión o estancarme de nuevo en lo de siempre y no avanzar nunca más.
Uhm.
Licenciarse no es bueno, y mucho menos echar todos los papeles para pedir plaza en el Doctorado de Traducción e Interpretación. Dar grandes pasos en la escalera de la vida le da a una por pensar intensamente. Y vivir intensamente puede que agote, pero pensar intensamente es aún más agotador. Así que hacedme caso y no hagáis esto solos en casa, chicos :P
Y sobre todo, no intentéis entender esta parrafada xD
Odio mudarme. No me gusta ir guardando todos los recuerdos y enseres de un año en cajas y más cajas para volver a colocarlos en otro cuarto que se me haga demasiado extraño, demasiado grande, demasiado vacío, demasiado blanco. Odio que las paredes estén desnudas y que el sonido de mis dedos tecleando repiquetee contra ellas. Pero, sobre todo, odio tener que despedirme de los sitios en los que he pasado tanto rato, tantas cosas buenas y tantas regulares. Pero bueno, son etapas por las que hay que pasar y punto ^^
En un par de horas llegarán mis padres y se llevarán los montones de cajas y maletas a mi nuevo hogar (al menos hasta julio del año que viene). Cambio el ático del noveno por un piso en la primera planta. Cambio la terraza gigantesca por un cuarto más (mucho más, no os lo podéis ni figurar xD) espacioso. Las vistas de la Vega por el gentío de la Acera del Darro. El calor insoportable por el ruido de los coches. El sol dándome en la cara cuando estoy acostada por un balcón por el que cotillear al mundo. Un pasillo donde correr la maratón por medio piso en sombra y medio en sol, como las plazas de toros xD. Cambio a las gatas y a las vegetarianas (incluyendo a la escritora con Clementina, a las que visitaré el año que viene para seguir viendo House en familia ^^) por Lur (por fin mi compañera de piso después de tantos años xD) y por P...
No sé, anoche lo veía todo muy negro pero mi lado positivo está pellizcándome en la nariz para que sea feliz. Tiene que ver con el cambio, supongo. Hay algo en los cambios que me deprime, me inquieta, no me gusta ver cuartos vacíos, paredes sin posters y una casa demasiado silenciosa. En principio me tiraré sola allí todo el verano, así que más me vale acostumbrarme (o más os vale visitarme, malnacidos/as ¬¬). Pero tengo ganas de que llegue el otoño (¡¡¿he dicho yo eso?!!) para que la casa se llene de vida, de olores provenientes de la cocina, del murmullo de la tele encendida o de alguien metido en la ducha, las charlas nocturnas tiradas en el sofá tomando infusiones... jo :(
Y me da pena. Me da pena porque ya no entraré más en casa y escucharé el "hola!!" de la gente que hay en ella. No volveré a entrar en el salón y ver a la Clemen dormitando en el sofá y maullando mientras te mira con esos ojos inquisitivos tan suyos. Tampoco veré a Frida, nuestra novísima adquisición gatuna, correteando por los pasillos jugando al escondite ni maullando como una loca porque está encerrada en un cuarto. Ni oiré a Marina cantando por la casa (es única para poner contenta a la gente con la voz que tiene, oiga) ni a Ana metida en la cocina haciendo vete a saber qué delicia mientras te cuenta las últimas novedades de su vida, ni a Josy hablando en marciano -digo, en alemán xD- con su madre por teléfono... Aish...
Pues nada, visto que este verano no me voy a Almadén os quedáis sin el mítico post de "Cosas que echo de menos o no de Granada". Ahora voy a vivir algo más lejos de la zona de cachondeo pero por lo menos no tendré que levantarme siete siglos antes para poder ir a currar xDDDD
Como es de esperar, no tendré internet por un tiempo. O quién sabe. Tengo la firme intención de acercarme mañana a algún proveedor para que me ponga Inet lo más pronto posible o me dará un chungo si tengo que estar sola en el piso e incomunicada :___ Pero volveré, eso os lo puedo asegurar... ¡faltaría más! Mientras tanto, ánimo con los exámenes que os queden y disfrutad de las vacaciones (borraré el ya-que-yo-no-puedo porque pienso disfrutarlo aunque de 8 a 3 entre semana mi vida se reduzca a morir en el intento xDDD).