domingo, diciembre 31, 2006

Un balance me manda hacer Violante, en mi vida me he visto en tal aprieto...

Bueno, en realidad no, porque como ya sabéis llevo haciendo esto cinco años, así que algo de gustillo se le va haciendo. Voy a postearlo también en el LJ, así que si habéis leido esto ya allí podéis ahorraros la perorata :P

La cosa es que este año ha sido raro. Raaaaaaaaro raaaaaaro, oiga. E intenso. Sí, definitivamente esa ha sido la palabra: jodidamente intenso. Podría diferenciarlo en varias etapas: desde enero a mayo, de mayo a octubre y de octubre hasta hoy. Meses en los que acontecieron cosas tan dispares que a veces me resulta increíble que todo haya sucedido en un mismo año cuando en verdad me parece que ciertos sucesos acontecieran hace siglos... En fin.

Ha sido un año de vaivenes, de mucho vértigo (emocional y académico), pero también ha sido un año en el que sigo encauzándome en el camino que me he puesto a mí misma hacia la edad adulta, que digo yo que ya toca alcanzarla algún milenio de estos... El 2006 ha tenido momentos muy muy buenos y también instantes muy pero que muy horribles. Y, sin embargo, he sido capaz de afrontarlos en lugar de hundirme en el pozoño por los siglos de los siglos. Eso, como mínimo, ha sido un gran avance. Además, este año he conocido a mucha gente nueva (*saluda a los que llegaron a su f-list en el 2006 y les da muchos besos) que merecen mucho la pena. Y qué decir de la gente que siempre ha estado ahí, incluso los que ya se fueron y no volverán... Me pongo ñoña en estas fechas y tiendo a olvidar las cosas jodidas y quedarme con lo bueno. Eso es algo que también he aprendido y que pongo en práctica muy a menudo.

Pero yo estaba hablando de etapas, ¿verdad? De enero a mayo viví el vértigo que mencioné antes. No sabía muy bien qué estaba haciendo con mi vida y quería encontrarme a mí misma de una vez por todas. Conseguí unas prácticas, mi vida social se disparó y en ese sentido viví unos meses inolvidables en compañía de mis compilañeros. En mayo sucedió la hecatombe y tuve un verano de auténtica bala perdida del que no me arrepiento en absoluto (aunque tenga recuerdos algo amargos o, como mínimo, agridulces de él). Me licencié en traducción e interpretación de inglés. Me dieron plaza en el máster (nuevo doctorado según el plan de Bolonia) de investigación en traducción e interpretación. Fui a Londres por quinta vez.

Comencé el nuevo curso académico con sentimientos encontrados. Sexto año consecutivo en Granada y con la sensación de que lo que estaba viviendo me superaba en cierto modo, pero lo recibí todo con muchísima ilusión. Ahora me pongo a pensar en cómo era yo cuando llegué a Granada por primera vez y se me saltan las lágrimas por lo muchísimo que han cambiado las cosas desde entonces. Y es que realmente no podemos controlar muchos de esos cambios, ya sean necesarios o no para nuestra evolución personal. 2006 ha supuesto para mí la mayor serie de cambios que he experimentado a lo largo de toda mi vida, y es por eso que hasta octubre todo se me asemeja a un remolino de ideas en el que no me apetece rebuscar...

Pero luego llegó octubre, y con él las nuevas amistades en el doctorado, y compañeras de piso nuevas e ideas para hacer una tesis doctoral. Y Gabriel, claro. Bueno, a él ya lo conocí en etapas anteriores, pero si pensábais que iba a hacer un balance del año obviándole lo lleváis claro. Y es que el ha supuesto la tercera etapa que comenté al principio, la de octubre hasta el día de hoy. El 15 de noviembre tiene ya una marca enorme en mi calendario, por algo que aconteció en este mismo LJ y que supongo que ya os podéis figurar ^^U Y ahora mismo él esta aquí, trasteando en mi cuarto sin saber a ciencia cierta lo que estoy escribiendo (aunque lo leerá, evidentemente xD). Y es por eso por lo que voy a acabar este post de manera positiva: porque da igual si han sucedido cosas malas, si he tenido momentos horribles que preferiría no rememorar o si ha veces he escrito más posts chungos de los que debería. Porque si todo ello ha dado lugar a que ahora mismo esté viviendo este periodo de absoluta tranquilidad (cuánto la echaba de menos) y felicidad, entonces no me arrepiento. Y voy a recibir el nuevo año de la mejor manera que jamás podría haber imaginado: en Granada y a su lado. El resto creo que es obviable.

Feliz 2007 a todos :)

Aldery dixit 7:17:00 PM - Fotolog


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