Últimamente vivo con la extraña sensación de que me he perdido algo, como si todo el mundo contara chistes que yo soy incapaz de pillar. Es como si estuviera todo el día sumida en una especie de bruma extraña, y las voces que me llegan desde fuera suenan extrañas, reververantes y entrecortadas. Paso el día entre clase y trabajos, y veo a gente a la que no entiendo y que no parecen tener interés en comprenderme a mí... Estoy volviendo a sentirme como si fuera the odd one out, como cuando vine a Granada por primera vez hace cinco años. Creía que ya había superado para siempre esa fase del putocolegio. Pero ahora la diferencia es que me siento así en casi todas partes, incluso con gente que me conoce (o cree conocerme, como dice Trent) y lo odio. No es justo, ni para mí ni para el resto de la gente. Tendrá que ver con que llevo demasiados días enferma y sin internet, pero la tristeza inicial evolucionó (tal y como me temía) en una paranoia constante. Vuelvo a no fiarme de la gente, vuelvo a sospechar que todo el mundo sabe algo que yo no sé, que se sienten cómplices entre ellos y me dejan fuera. Temo que mi propia paranoia sea la que me aparte todavía más de ellos. Es como si se me estuviera acabando el hilo plateado de mi propio pensadero.