miércoles, abril 13, 2005
Self Portrait
Por lo general, me gusta que me psicoanalicen.
Vale, voy a intentar explicar un poco esta frase porque a primera vista parece que entre mis hobbies (además de espiar a la gente en los atobuses urbanos - preferiblemente el 6 y el 11 - , comerme todas las gominolas rojas de un bote y escribirme las cosas en post-its de colores) se encuentra despilfarrar la economía familiar en ir a psicólogos y sucedáneos. Cuando más bien es lo contrario.
Me explico: me gusta que la gente que me conoce (o que cree que me conoce, porque aunque no lo parezca soy una persona excesivamente compleja y ahondar en mí es muy difícil porque soy una desconfiada redomada) me interrogue acerca de mi persona y haga por donde para conocerme o comprenderme. No, no es egocentrismo ni afán de protagonismo. Es que gracias a eso yo también consigo conocerme un poco más y, de paso, averiguo la fuente de mis traumas, problemas y varias cosas que traen de cabeza a los especialistas a los que he consultado.
Porque la cuestión es que sólo soy capaz de abrirme a las personas que conozco de verdad... y a veces ni eso. Como ya dije antes, soy una desconfiada de narices y no me fío ni de mi sombra. Por eso, no permito que la gente que no me conoce (psicólogos incluidos) intente sacar conclusiones sobre mí misma. Soy muy testaruda y me cierro en banda. Eso sí, quien consigue hurgar en mi interior y le dejo que eche un vistazo a la verdadera Ald, ya me tiene para siempre (a no ser que me apuñale por la espalda o lindezas similares ^^UUU). Aquí en el blog puedo comportarme más o menos con normalidad (aunque menos que más, he de confesarlo) debido a la impersonalidad de Internet y a que realmente no me paro a pensar en quién va a leer mis desvaríos mentales. Si supiera que mi familia o gente del pueblo lee esto asiduamente, me lo pensaría dos veces al escribir según qué cosas...
¿A qué viene esto? Pues a ciertas encuestillas (o memes) que he tenido la oportunidad de leer y contestar últimamente. Me he dado cuenta de que, al conocerme, la gente suele formare una idea algo equivocada de mí y, a no ser que la amistad se vuelva mucho más profunda, sigue manteniéndose. Es decir, en el primer contacto conmigo todas las personas coinciden: Esta tía está como una cabra. Y no lo niego, estoy como una regadera (no hay más que leer las entradas de este blog cuando apenas lo leían Adhara y creo que ya está xD) pero hay muchísimo más. Aunque a primera vista no lo parezca, también soy muy frágil y sensibloide y cabezona y un poco mochi cuando se tercia ^^UUU
Y, sobre todo, lo que más me ha hecho gracia es ver una serie de adjetivos que se repiten muchísimo acerca de mi persona: misteriosa, enigmática. Ambigua. Es interesante, porque a mis amigos del pueblo (a todos sin excepción) les costó acercarse a mí porque me veían como una persona inalcanzable, como si estuviera en una nube por encima de ellos. Porque, hasta ahora, casi nadie ha sido capaz de averiguar exactamente qué pasa en mi cabeza en todo momento y mis reacciones y comportamiento son eso: ambiguas. Soy socialmente ambigua, intelectualmente ambigua y sexualmente ambigua.
Ojo, que a mí me parece perfecto. De hecho, me encanta que se haya cernido sobre mí ese halo de misterio que sorprende tanto al personal... es una coraza en la que esconderme cuando algo no va bien. El problema es cuando esa coraza cae, y con ella se desvanece el misterio... y te das cuenta que esa ambigüedad se debe principalmente a que soy un cúmulo de rarezas y contradicciones. E insisto en que eso no es malo, aunque en algunos aspectos sí pueda desencadenar consecuencias no muy agradables.
No me acuerdo ahora mismo quién me lo dijo, creo que fue una persona que conocí hace tiempo por Internet y con la que perdí el contacto posteriormente. Estábamos en IRC y, no sé por qué, salió el tema de los amigos y la confianza en general. Aunque parezca extraño, por aquí me expreso mucho mejor que hablando, porque en voz alta me quedo en blanco y no sé cómo argumentar mis posturas. Escribiendo era otra cosa, y con esta persona no tenía ningún problema de comunicación...
Me dijo: "Llegar a conocerte es una aventura". Yo de coña le dije que sí, que era una película de terror. Semanas después escribí el relato del cristal translúcido y tuve que admitir en silencio que tenía razón. Porque por mucho que intentara retratarme a mí misma, ni siquiera yo lo conseguía, y eso me dio que pensar. Pero, ¿sabéis qué? Hoy por hoy, hay gente encabezonada por tomar parte en esa dichosa aventura. Muchos de vosotros estáis en ella, por supuesto, aunque la lejanía provoca que nunca lleguéis a conocerme del todo, lo cual es enormemente triste.
Sin embargo, por increíble que parezca, hay alguien que hoy ha sabido retratarme a la perfección. Ha sido Deira, por supuesto. ¿No me creéis? Mirad esto.
¿No es lo más lindo del mundo? ^^ Con personas así, desde luego da gusto :****************
Aldery dixit 2:23:00 AM
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