lunes, julio 26, 2004

Amatus sum, amatus es, amatus est

Acabo de vivir un momento hermosísimo, que creo que sólo una persona de las que lo leáis será capaz de comprenderlo y emocionarse tanto como lo he hecho yo.
Si sois asquerosamente cinéfilos seguro que habrá una película que, aunque no os parezca la mejor película que se haya rodado jamás, os traerá una emoción enorme cada vez que la veáis, hasta el punto de sentir ganas de echaros a llorar. Yo tenía una película así, que ví por primera vez en 1º o 2º de EGB, que mi padre había alquilado en el recién estrenado videoclub, y que vieron por la noche (ganándome una buea bronca porque tenía que ir al cole al día siguiente).

Esa película, señoras y señores, es El Imperio del Sol, de Steven Spielberg. Mi padre la grabó, como pordréis suponer, pero la cinta se perdió cuando hicimos obras en mi casa (y creo que aún no he terminado de perdonárselo a mis padres).

Hoy, mientras me peleaba con mi madre porque me estaba terminando de arreglar una falda, mi padre estaba haciendo zapping en el satélite.  Entonces he visto a Jim en la pantalla. Y he pegado tal chillido de alegría que mi madre se ha pinchado con un alfiler en la mano.

La verdad es que me hubiera gustado ver la película a solas (o con ella), porque la habría saboreado más. Principalmente porque odio llorar delante de mis padres, y esta película es para llorarla a gusto >.<

Afush.
Es que no puedo describir con palabras lo inmensamente feliz que me siento... sólo quería compartirlo con vosotr@s... Podéis seguir con lo que fuera que estuvierais haciendo >.<  

Aldery dixit 6:26:00 PM

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