domingo, noviembre 09, 2003
Into the black hole
Mientras estudias eres capaz de hacer de todo. Es decir, que después de dos horas con el culo pegado en el asiento haces cualquier cosa con tal de poder levantarte, ya sea simplemente ir al baño o ponerte a hacer la colada, porque por si no os habéis percatado del asunto, sólo eres consciente de la mierda que tiene tu habitación (que no limpiabas en siglos) mientras tienes que prepararte el temario de la asignatura X. Y ya puedes ser el marrano más grande del mundo, que entonces barrerás, fregarás, limpiarás el polvo... ¡hasta limpiarás los cristales de la ventana, cosa que en tu vida habrías pensado que podía hacerse!. Esto no quiere decir que yo lo haga, claro (más que nada porque un traductor ha de vivir rodeado de sus cientos de papeles o se sentirá perdido). Es que acababa de acordarme de que el año pasado Carmela estaba en plena crisis de limpieza y acabó limpiando su cuarto y el de Marivi... con tanto brío que le descolgó el espejo y todo xDDDDDD
Otra de las cosas que haces mientras estudias con tal de no pasarte las horas muertas empollando es beber. Agua, zumo, coca-cola, lejía... Cualquier cosa. Y cuanto más lejos esté mejor. Es decir, que si tienes en tu cuarto una preciosa botellita de agua o (como es mi caso) un lavabo con su grifo de agua de la sierra... preferirás mil veces irte al frigorífico que está en la otra punta del pasillo a echarle un trago al sunidelai que tienes metido tan sólo por perder de vista el libro cinco minutos y de paso mover las piernas que se te habían quedado dormidas. Aunque no tengas sed.
Pues ayer estaba en proceso de realizar tal menester (interrumpiendo el machacamiento que decidí darle a árabe, que estaba más perdida que un perro en un garaje, como diría Sabina) cuando, de vuelta a mi habitación cuando de repente me vino un aroma a la nariz que me dejó paralizada.
No sé si alguna vez os he contado que tengo el olfato bastante desarrollado. Por culpa de él he sufrido bastantes percances con olores que me parecían desagradables (o que no lo eran pero yo los percibía con demasiada intensidad). Mi madre dice que sólo me falta ladrar más a menudo para convertirme en perro, porque a veces se me escapan, saco la lengua si me rascáis las orejas y no llego a rascarme las pulgas porque soy un chucho muy bien aseado xDDDDD Supongo que soy una especie de Sirius pero educada y en Ravenclaw. Y por supuesto, soy un cocker canelo @.@
Después de este inciso surrealista, diré que el olor en cuestión era una mezcla de colonia de bebé con bollos de chocolate. No sé de dónde venía pero me dejó completamente extasiada, sintiendo cómo me transportaban a algún rincón de la infancia... Cuando vas a salir a la calle con los churretes de chocolate del pastel que te ha comprado la abuela y tu madre te peina los bucles rebeldes y te echa colonia de bebé para que huelas bien... Fue una sensación muy extraña, casi me pareció sentir el peine entre mi pelo...
Y últimamente me estoy obsesionando con Ayreon, que cada vez me parece que está mejor. Lucassen es Dios, en serio... y si no, pilláos el doble Into the electric castle (canta Sharon en una canción para más info :P), que además de ser álbum conceptual (la imaginación de este hombre no tiene límites) es musicalmente exquisito... Ah, y me he enamorado de Damian Wilson, oficialmente. Aunque no tengáis ni idea de quién es... mejor, para mí solita >.<
Ah, y he recibido dos regalitos de dos de las ninias más lindas del planeta tierra: Un dibujo precioso de mi Layla querida made in Cosette y unos manguitos de lana gris oscuro de Adhi (comprados cuando no los había en ningún lado, así que el mérito es doble). Ains, os quiero mucho :*****************
Y tranquilidad respecto al post de Matrix Revolutions, lo tengo a la mitad pero es que necesito poner algunas ideas en orden (¿pero eso se puede hacer? XD).
Aldery dixit 12:22:00 PM
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